Es como lo de ir a arreglar los desperfectos de una casa, (tu casa) de pueblo de 500 habitantes y dejarlo correr hasta que vuelva una Dana o otro apagón nacional y ni siquiera eso porque ni llegamos a ir, a mitad de camino nos fuimos a otro pueblo mejorado a ver que pasaba.
Pero en tu cabeza te lo visualizas como que vas a ir y te montas tus propias películas de fondo como que vas a lucir las paredes y luego pintarlas, como que vas a arreglar las goteras de tu porche y luego vas a poner esto por aquí y esto por allá pero, cuando bajas a la tierra sabes que a la hora de la verdad NO VAS HACER UNA PUTA MIERDA.
También cuando dije que iríamos a Japón, yo visualicé hasta los sitios y dije iremos a Ginza a Shinjuku a Shibuya y cuando bajas a la tierra sabes que a lo único que vas a viajar es a Benidorm (la Ibiza senil de la 3ra edad).
Y ahí sí que te visualizas una semana yendo del hotel a la playa y de la playa al hotel.
Y no, no hicimos fotos porque era bastante deprimente, aunque es raro que hace años me encontrase una dentadura postiza flotando en la playa de las arenas en el puerto que en Benidorm, misterios de Frankenstein.
Yo me visualizaba comiendo onigiris y sopa de ramen aunque hiciera calor y me abrasase la garganta y me he tenido que conformar con un pudin medio rancio que te servían en el bufet del hotel entre otras comidas que mejor ni menciono.
En fin, no voy hacer planes ya para el año próximo porque ya da vergüenza decir todas las cosas imaginarias que vas hacer y luego pues haces estas otras.
Aunque mi mujer se conforma con una playita en Benidorm, yo perdonarme que me reserve la opinión... pero... en fin dejémoslo.

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